Cartel_Dia_del_Ruido_2010

Hace ya unos años que el ruido dejó de ser una simple molestia para convertirse en verdadera contaminación acústica, siendo este uno de los factores ambientales que más preocupa a los ciudadanos en el ámbito urbano. Las alarmas saltaron en el año 2000, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS)  y la Organización para la Cooperación y Desarrollos Económicos (OCDE) anució sus recomendaciones de niveles respecto al ruido y varios informes de niveles en paises europeos. Estos datos dieron paso a la creación de nuevas normativas a nivel europeo, destacando entre ellas la Directiva 2002/49/CE, que establece la obligación para grandes aglomeraciones de elaborar mapas estratégicos de ruido. Algunas ciudades como por ejemplo Murcia han hecho sus deberes y cuenta con resultados de la zona del casco urbano, el cual está siendo ampliado actualmente. Como era de esperar, algunas zonas han mostrado mediciones durante el día por encima de los 65 decibelios y los 55 durante la noche superando los límites recomendados siendo perjudiciales para la salud.  Entre los planes de acción contemplados por el Ayuntamiento de Murcia, resalta la obligación para los nuevos edificios de contar con el aislamiento acústico adecuado al nivel de ruido existente en la calle donde se ubiquen. Pero el nivel de ruido en las viviendas no solo depende del ruido que proviene del exterior. Muchos ciudadanos conviven con fuentes de ruido cuya localización está en su propio edificio y que pueden llegar a ser mas molestas que las procedentes del exterior, desde el ruido producido por sus vecinos en actividades como ver la televisión, andar por el pasillo o simplemente hablar, hasta el ruido de instalaciones como el ascensor. ¿Quién no se identifica con alguna de estas situaciones?

Con el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE), deben llegar los edificios del futuro a España. Aprobado en 2006, establece las exigencias que deben cumplir los edificios en relación a los requisitos básicos de seguridad y habitabilidad establecidos en la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE). Con respecto al ruido, desde el pasado 24 de abril de 2009 es obligatoria para las nuevas edificaciones la aplicación de las exigencias desarrolladas en el Documento Básico de Protección Frente al Ruido (DB-HR).  Este documento supone un cambio significativo respecto a lo exigido hasta el momento, llegando incluso a legislar las condiciones acústicas de restaurantes, aulas o comedores escolares. Entre otros aspectos destacan: la mayor exigencia de los niveles de aislamiento acústico a ruido aéreo; lo que se traducirá en la búsqueda de nuevas técnicas constructivas, unos niveles de recepción de ruido de impacto por debajo de los anteriormente exigidos; debiendo tratar los forjados y suelos con materiales específicos, y la necesidad de un certificado final de la edificación, lo que hace necesario la medición “in situ” para comprobar que lo construido cumple las exigencias.

Sin duda alguna, el aspecto más revolucionario es la certificación final del edificio, pues garantiza al ciudadano que la vivienda que con tanto esfuerzo e ilusión va a comprar estará protegida contra los ruidos internos y externos. Será necesario que todos los agentes involucrados en la construcción contribuyan a que esta normativa se aplique y se haga realidad. Desde los profesionales que proyectan y certifican hasta las administraciones locales que deben velar por el cumplimiento de estas. No debemos olvidar la participación de los ciudadanos, que somos los que sufrimos este enemigo invisible exigiendo viviendas con un confort acústico adecuado. El próximo miércoles 28 de abril es el día internacional de concienciación sobre el ruido y os invito a todos a escuchar el silencio.