El mecanismo auditivo transforma la onda acústica, variaciones de presión, en sensación de sonido. Estas variaciones de presión tienen que producirse con cierta rapidez para ser oídas. En la audición de sonidos van a influir, tanto la amplitud de las variaciones de la presión, como la frecuencia con que se producen.

El oído percibe las variaciones de presión en forma de sonido cuando su periodicidad está entre las 16 y 16.000 variaciones por segundo (de 20 a 20.000 según otras teorías); es decir, cuando su frecuencia está entre 16 y 16.000 Hz (o 20 a 20.000 Hz).

Esta banda de frecuencias audibles se descompone generalmente en tres regiones: frecuencias graves, medias y agudas.

Aparato receptor   El modo en que el oído percibe el sonido, es el siguiente:

– El oído externo, que fundamentalmente tiene una misión de conducción, pero escasa de percepción.

– El oído medio, que arranca en la membrana del tímpano, que es la que recoge las variaciones de presión. Estas son transmitidas por un sistema de huesecillos (martillo, yunque y estribo), que actúan como una sucesión de palancas y que constituyen un amplificador (de 55 a 60 veces).

– El oído interno, con apariencia de caracol, está relleno de un líquido (líquido linfático), que es el que transmite finalmente las variaciones de presión al auténtico órgano receptor que es la membrana basal. En la membrana basal están las células nerviosas (unas 25.000), son de distinta longitud (similitud con las cuerdas del piano), y según las zonas, recogen los distintos tonos.

También y debido al gran número de células, se hace un análisis de la intensidad, aunque el análisis más fino se realiza, ya, en el cerebro, al que llega esta señal mediante el nervio acústico.

 


Enlaces de interés
El oído   Bibliografía“Neuroanatomía” Puelles