Sala destinada a la audición verbal

La percepción de la palabra es mucho más objetiva y por tanto más fácil de medir y controlar que la de la música. El objetivo de cualquier oyente de un mensaje oral es su comprensión y por lo tanto el criterio básico, para medir la calidad de audición verbal de una sala, es la inteligibilidad de la palabra que se alcanza en sus distintas localidades.

La comprensión de la palabra conlleva, que el sonido llegue con suficiente intensidad para emerger del ruido de fondo y que sea discernible cada fonema.

La medida subjetiva, depende del orador y oyentes, de la acústica de una sala de audición verbal, es el grado de comprensión de los mensajes orales emitidos en la misma y viene dada por el porcentaje de sonidos perfectamente entendidos respecto al total de emitidos. Esto se obtiene mediante ensayos de articulación. Estos ensayos no son utilizables en la fase de diseño. Como alternativa a los inconvenientes de los ensayos de articulación y para la objetivación de los mismos surgen dos tipos de criterios, uno de tipo energético y otros se basan en la definición de un índice (STI).

Criterio de tipo energético

El de tipo energético diferencia la energía que llegue al receptor, según ayude o perjudique a la inteligibilidad de la palabra. El límite entre una reflexión útil y una perjudicial es el tiempo en que llegan. Este límite suele ser de unos 50 ms.

Índice de transmisión de la palabra STI

Otros criterios se basan en la definición de un índice (STI), que tiene en cuenta todos los aspectos de la sala en la transmisión de los mensajes orales (ecos, reverberación, ruido de fondo, distorsiones de fase y frecuencia, enmascaramientos, etc.). Este índice se obtiene promediando las contribuciones a la inteligibilidad de la palabra, de las diversas regiones frecuenciales. Dichas contribuciones se obtienen a partir de un estudio comparativo entre los espectros de la palabra emitida y la recibida.

Comparando la señal emitida   y la recibida, que será del tipo   se obtiene el cociente entre la señal efectiva y el ruido o enmascaramiento de la señal,

y finalmente, promediando este cociente para las diversas frecuencias, se obtiene el índice de transmisión de la palabra:

    Bibliografía   – “Acústica arquitectónica y urbanística” J.Llinares, A.Llopis y J.Sancho, Universidad Politécnica de Valencia – “Acústica ambiental” Jorge Luis Parrondo Gayo