Los atributos subjetivos que el oyente desea que tenga una sala de audición musical, aparte de la ausencia de problemas acústicos como ecos, excesivo ruido de fondo, resonancias, focalizaciones, etc. son muy variados. A continuación se expondrán los más importantes de estos y los criterios objetivos que los definen.

Intimidad

La intimidad o impresión espacial hace que la música se perciba como interpretada en una sala pequeña y da la impresión de estar rodeado por la música. Esta sensación está relacionada con el tiempo que separa la llegada del sonido directo y del primer sonido reflejado. También está relacionado con las reflexiones laterales que hacen que nos llegue a cada oído una señal diferente.

Vivacidad Refuerza los sonidos modificando su duración y viene dada por la reverberación para frecuencias medias y altas. Calor

Este es respecto a las frecuencias bajas, lo que la vivacidad a las frecuencias medias y agudas. Consiste en que la sala refuerce los sonidos graves de forma que haga la música más cálida.

Claridad

Una sala suena clara cuando sonidos sucesivos y sonidos simultáneos, se perciben distintamente, permitiendo la audición separada de los tonos en el tiempo y también la audición separada de los sonidos que emiten los diversos instrumentos. Está íntimamente relacionada con la relación entre energía directa y reverberada.

Difusión

La difusión es el atributo que hace que el sonido parezca provenir de todas direcciones con igual intensidad. Depende de la reverberación y del poder difusor de la sala. Equilibrio

Consiste en percibir los distintos instrumentos de la orquesta con sonoridades relativamente equilibradas.

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