El ruido de impacto tiene un origen de carácter impulsivo generándose como consecuencia del golpeo de corta duración sobre los cerramientos del local receptor. Los cerramientos (pilares, tabiques…) se convierten en elementos transmisores de vibraciones y como consecuencia transmiten el ruido aéreo. Al resultar mucho mayor la propagación del sonido en los sólidos que en el aire, éste se puede transmitir a muy largas distancias con muy escaso amortiguamiento.

Los ruidos de impacto son originados en las percusiones o choques entre sólidos. Al chocar se comunica de un sólido a otro una energía que le hace entrar en vibración. Éste a su vez comunica esas vibraciones a los elementos constructivos que están en contacto con él, provocando ondas sonoras en el aire del local receptor.

Debido a que el golpe que produce el ruido de impacto es de corta duración, el ruido provocado también será de corta duración.

Mientras que el ruido aéreo producido en un recinto, afecta a los recintos inmediatamente próximos, el ruido de impacto puede llegar a molestar a todo un inmueble, ya que la energía comunicada al cerramiento se transmite rápida y eficazmente a todo elemento en contacto con él, que a su vez lo transmiten a sus adyacentes, con poca atenuación, irradiando, a su vez, energía acústica en todo espacio en contacto con ellos.

Transmisión a los cerramientos contiguos del ruido de impacto

El aislamiento se basa en suprimir toda unión rígida entre el elemento que recibe el impacto y el resto de los elementos constructivos, o suprimir el impacto amortiguándolo.

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